Mercedes-AMG Project ONE

Hans Werner Aufrecht y Erhard Melcher son dos tipos que han dejado su huella para la posteridad. Dos ingenieros que formaban parte del departamento de desarrollo de Daimler-Benz. Un par de hombres nacidos tras la Segunda Guerra Mundial con el sueño de participar en el desaparecido equipo de competición de la marca.

Mercedes se había auto-impuesto la prohibición de competir tras el espantoso accidente en las 24 Horas de Le Mans de 1955. Un suceso que conllevo la muerte del piloto Pierre Levegh y de 82 espectadores con un coche de Mercedes involucrado y por el cual, la marca no volvió a competir hasta 1989. Se llegaron a prohibir las competiciones automovilísticas en Alemania, España y Suiza para evitar que se repitiera una tragedia similar mientras se buscaba un cambio en la seguridad de los circuitos y de estas pruebas deportivas. Un panorama que provocó, finalmente, la marcha de Aufrecht y Melcher emprendiendo su propio camino.

Mercedes-AMG Project ONE

Así comenzó la historia de una siglas que se han convertido hoy, en una señal de prestaciones, en señal de potencia Bruta. Así es como se puso la primera piedra de AMG, un especialista cuyo objetivo era el desarrollo y construcción de motores de competición. Compuesto por dos únicos hombres, AMG tenía su sede en un antiguo molino en la localidad de Burgstall, desde donde tenían la intención de comprar coches sueltos a Mercedes y adaptarlos para participar en competición.

Se han cumplido 50 años de aquello, medio siglo desde que estos dos ingenieros dieran forma a lo que ha terminado siendo la división deportiva de Mercedes. De hecho, cuando la marca decidió volver a competir en 1989, lo hizo de la mano de AMG. Unas siglas que se integraron completamente en Daimler-Benz en 1999, cuando la compañía adquirió la mayor parte de las acciones, pasando a ser el único accionista en 2005.

Mercedes-AMG Project ONE

Medio siglo de vida para terminar donde todo empezó, en Mercedes, pero con 1.200 empleados que acaban de crear algo realmente sublime. Un coche que desde su inicio, desde el momento mismo que se anunció su desarrollo, ha pasado a la historia como uno de los deportivos más brutales nunca vistos. Un automóvil donde la deportividad extrema lo es todo, afectando a cada uno de sus componentes y a cada forma de su carrocería.

El Mercedes-AMG Project ONE es la forma que tienen en AMG de celebrar su 50 aniversario. Desarrollando uno de los coches de calle más brutales jamás creados demostrando, que si antes no lo habían hecho es porque simplemente, no querían. De esta forma, Mercedes se pone al nivel de Ferrari con el LaFerrari o de McLaren con el P1, aunque con un modelo todavía más. Un auténtico prototipo de Le Mans que recuerda a aquellos Mercedes CLK GTR, desarrollados por la propia AMG para el Mundial de Resistencia de finales de los 90. Es, a todas luces, un coche más cercano al Aston Martin Valkyrie.

Mercedes AMG

No obstante, aunque las similitudes están ahí, el origen y el objetivo es totalmente diferente. El Mercedes CLK GTR nació exclusivamente para competir, adaptando posteriormente y obligado por reglamento, alguna unidad para uso en vías públicas. El Project ONE de AMG llega directamente a la calle sin tener nada que ver con un coche de competición. O bueno, sí, aunque en esta ocasión se toma como base de partida el Mercedes-AMG W06 Hybrid. El coche con el que Lewis Hamilton compite en Fórmula 1.

Y ojo, porque no se está diciendo que se inspire, sino que realmente, parte del monoplaza de Fórmula 1. Por ejemplo, el motor es un V6 turbo de 1.600 centímetros cúbicos de capacidad con una eficiencia térmica del 43%. Representa el mejor rendimiento energético nunca visto en un motor de producción. Es capaz de alcanzar las 11.000 rpm y según Mercedes, tendría una vida aproximada de 50.000 km. Se trata del motor de Fórmula 1 adaptado a duras penas para circular por carretera. Recibe un cigüeñal a medida, nuevos pistones y una electrónica diseñada para ser un poco más civilizado. Pero sólo un poco.

AMG supercar

Este motor de combustión, con distribución por cascada de piñones de dientes rectos y sobrealimentado por un turbo, rinde 670 CV y se encuentra colocado en posición central trasera. Envía toda la potencia a las ruedas traseras mientras que dos motores eléctricos se encargan de hacer lo propio en el eje delantero. Cada uno de esos motores genera 163 CV y operan de forma individual, pudiendo recuperar hasta el 80% de la energía que se pierde en frenada, para recargar la batería.

Integrado en el motor de combustión y asociado al cigüeñal a imagen y semejanza del MGU-K de F1, se encuentra otro motor eléctrico que rinde igualmente 163 CV mientras, un cuarto motor eléctrico integrado en el turbo suma a la cifra total otros 122 CV. Este motor está colocado en el árbol de transmisión que une la turbina movida por los gases de escape y el compresor de admisión, separados para evitar pérdidas y posicionados para lograr la máxima eficiencia. Puede hacer girar el turbo hasta 100.000 rpm eliminando el típico retardo en la respuesta y además, puede recuperar la energía que se pierde para mover el motor que está colocado en el cigüeñal o para recargar la batería.

Interior Mercedes-AMG Project ONE

En total, Mercedes asegura una potencia de 1.022 CV. Espectacular a todas luces, sobre todo cuando se declara una tara de 1.200 kg. Una relación peso-potencia de 1, algo realmente complicado de ver en un coche de calle, para lo que ha sido necesario un desarrollo propio de competición. Bueno, realmente es un coche de competición aunque su objetivo sea circular por vías públicas.

Mercedes ha desarrollado una transmisión completamente nueva. Es de tipo manual pilotado con ocho relaciones y acoplada al motor, hace las veces de elemento estructura al igual que en Fórmula 1. No en balde, el chasis es una estructura monocasco de fibra de carbono al que se ancla el motor por detrás. Por cierto, al igual que en Fórmula 1, la suspensión trasera se sujeta directamente al motor y a la caja de cambios.

Asientos Mercedes-AMG Project ONE


Para nosotros, el deporte del motor no es un fin en sí mismo. En condiciones de máxima competencia desarrollamos tecnologías de las que más tarde se benefician nuestros vehículos de serie. Ahora aprovechamos la experiencia y los éxitos cosechados en tres campeonatos del mundo de constructores y de pilotos para llevar a la carretera por primera vez la tecnología de Fórmula 1 en el Mercedes-AMG Project ONE’. Dieter Zetsche. Presidente de la junta ejecutiva de Daimler-Benz y responsable de Mercedes-Benz Cars.


‘El Mercedes-AMG Project ONE es el primer bólido de Fórmula 1 con homologación para circular por vías públicas. Nuestro grupo híbrido de alta eficiencia, procedente del automovilismo deportivo, configura una mezcla fascinante de prestaciones y eficiencia con el eje delantero de propulsión eléctrica. Una potencia conjunta de más de 1.000 CV y una velocidad superior a los 350 km/h son argumentos convincentes: este hypercar es tan vertiginoso como promete su aspecto exterior’. Ola Källenius. Miembro de la junta directiva de Daimler AG y responsable de I+D de Mercedes-Benz Cars.


Técnica Mercedes-AMG Project ONE


‘Este hypercar es fruto del proyecto más ambicioso que hayamos afrontado hasta la fecha., Define un nuevo hito en el desarrollo estratégico de Mercedes-AMG y su conversión en una marca de vehículos deportivos y altas prestaciones. El Project ONE eleva el listón de lo técnicamente viable a un nivel nunca visto y define una referencia absoluta con su combinación de eficiencia y prestaciones. Al mismo tiempo, el Project ONE es un anticipo de la definición futura de Driving PErformance desde la perspectiva de AMG’. Tobias Moers. Presidente del comité de dirección de Mercedes-AMG GmbH.


Declaraciones de los máximos responsable de un proyecto que, sin lugar a dudas, marca un antes y un después. Un coche que junto al Aston Martin Valkyrie eleva la idea de deportividad a un punto que hace muchos años que ni siquiera se bordeaba y que se verá completado cuando McLaren defina por fin, el regreso del concepto del McLaren F1.

Mercedes Salón de Frankfurt

Pero aún hay cosas que contar como por ejemplo su posibilidad de circular en modo completamente eléctrico con una autonomía de 25 kilómetros, cuya batería, de la que no hay datos, se sitúa bajo los asientos. Estos son de tipo fijo e integrados en la estructura, regulándose volante y pedalier. Destaca el aspecto extremadamente racing de todo el habitáculo, sencillo y limpio, presidido por dos pantallas para la instrumentación y control de sistemas.

El control de estabilidad tiene tres modos de funcionamiento. El primero de todos, el más intrusivo, está diseñado para circular con seguridad por vías públicas. El siguiente, denominado ‘Sport Handling Mode’, permite cierto deslizamiento mientras que el último, desconecta todas las ayudas electrónicas y está pensado para pista cerrada.

Un compendio técnico y tecnológico del que sólo se fabricarán 275 unidades a 2.7 millones de dólares (unos 2,25 millones de euros) cada una. Unidades que ya están vendidas y que no llegarán a manos de sus propietarios hasta, como pronto, 18 meses que es precisamente lo que todavía queda desarrollo. El coche de las fotos es un prototipo, ni siquiera es la versión de calle aunque poco cambiará cuando finalmente se complete.

Fotos del Mercedes-AMG Project ONE

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