Range Rover Sport SVR

Cuando el Range Rover llegó al mercado en los 70 , lo hizo revolucionando. El proyecto comenzó sus días con el objetivo de crear un Land Rover más civilizado y usable, pensando en una posible caída en ventas de los toscos pero robustos todoterreno. Un trabajo que se detuvo por el excelente nivel de ventas del Defender (por entonces no se llamaba así). Paron provisional hasta que en 1966 llegaron otros propietarios y se retomó el proyecto.

El Road Rover, o 100 Station Wagon como se le conocía internamente (por su batalla de 99,9 pulgadas). Tenía como objetivo ser un rival para modelos como el Ford Bronco o el JEEP Wagoneer, que tanto éxito tenían en Estados Unidos. Recorriendo medio mundo con las unidades de pruebas sin camuflaje (eran otros tiempos), el Velar, como se denominaron a los prototipos, terminó en la calle como el Range Rover.

Range Rover Sport SVR en pista de tierra

Con el Range Rover se revolucionó el concepto de todoterreno. Seguía ofreciendo las mismas capacidades off road que un todoterreno convencional pero ofrecía el confort y las prestaciones de cualquier turismo. Tenía sus limitaciones, no siempre se puede tener todo, pero su comportamiento dinámico, si refinamiento (equipaba un V8 de aluminio) y su equipamiento, eran muy superiores a lo que ofrecía el Defender.

Actualmente, la propia marca lo define como ‘el SUV más elegante del mundo’. Un SUV con unos niveles superiores de sofisticación y un diseño inspirador. También presume de una inherente capacidad, sea lo que sea lo que quieren decir con eso. Pero no aparece por ningún lado referencias de alguna clase a su condición de todoterreno, ni siquiera cuando tratan la propia historia del modelo.

Range Rover Sport SVR visto desde el aire

Sólo ver las imágenes oficiales deja entrever que no le gusta mucho el barro y que lo suyo es el asfalto. También es verdad, seamos justos, que hablamos del Range Rover Sport y que sin su adaptación al asfalto, el modelo no tendría las ventas que tiene. Es uno de los referentes del segmento de los SUV de lujo, dejando de lado las variantes camperas. De hecho, es uno de los coches ‘pijos’ por antonomasia y a pesar de tener más capacidades off road que cualquier otro rival, es de los modelos que menos pisan caminos de tierra.

La evolución de los SUV, más todavía en estos de gama alta, ha ido caminando hacia el abandono total de sus capacidades todoterreno. No se comprar para eso y una de sus finalidades más destacadas, es aparentar. Son coches de imagen, coches con los que demostrar poderío tanto económico como motoristico. Sobre todo si hablamos de versiones tan estúpidas como el Range Rover Sport SVR. Sí, he dicho estúpido. ¿Qué sentido tiene un mamotreto como el Range Rover con intenciones deportivas?

Aceleración del Range Rover Sport SVR

Pero también hay otra cuestión a tener en cuenta: ¿cuando algo coherente ha sido molón? ¿Cuando algo con sentido ha sido objeto de deseo? Prácticamente nada, sobre todo hablando de automóviles. Aquellos que más descabellados parecen, esos coches desproporcionados, son los que al final terminan siendo el foco de cualquier aficionado. De los que se habla en todos los lados.

Todo se multiplica cuando hablamos de un coche como el Range Rover Sport SVR, un mastodonte que en 2014 fue capaz de marca 8 minutos 14 segundos en Nürburgring. Gracias a un V8 5.0 con compresor de 550 CV y 680 Nm entre otras cosas. Más de 2.000 kg desparramados a tal velocidad que al final, paran el crono tres segundos antes que el mítico Renault Mégane RS R26.R de 2008. Y ojo, porque el Mégane era un coche extremadamente radical, equipado con unos neumáticos casi de carreras y vaciado hasta quedarse en 1.230 kg (tenía un 2.0 turbo de 230 CV y autoblocante por mencionar algunas cosas).

Logotipo SVR en el portón del Range Rover Sport SVR

¿Que comparar ambos modelos es mucha más estúpido que un SUV racing? Es posible, pero sirve de ejemplo para que se entienda hasta dónde pueden llegar los SUV deportivos. Muchos pensaran que además, con 550 CV debería ser mucho más rápido, pero se estaría olvidando de muchas cosas, como la puesta a punto de ambos modelos, su configuración general y que el Mégane RS R26.R se creó para ser un coche de competición matriculado, o casi. El Range Rover es un SUV de lujo, burgués y enormemente grande y pesado.

Pero hablamos de un modelo de 2014, nuestro protagonista es el Range Rover Sport SVR de 2018, una puesta a punto del modelo que le convierte en un coche más potente, más macarra y si, más ideal todavía para los amantes del postureo. Algo que nunca, nadie, será capaz de reconocer pero, ¿quién no ha postureado alguna vez?

Detalle paragolpes trasero del Range Rover Sport SVR

Como al anterior SVR y como todas las versiones potentes y radicales de Jaguar-Land Rover, han sido los integrantes del departamento Special Vehicle Operations, quienes han dado forma al nuevo Range Rover Sport SVR. Quizá se haya perdido por el camino la típica e inigualable clase de todo coche británico, inherente a cualquier Range Rover. Pero es evidente que no esconde sus intenciones. También es evidente que no es necesario caer en ciertas prácticas para que un coche luzca deportivo. Aston Martin es la mejor de las pruebas…

De todas formas, para gustos los colores y precisamente el color, se puede cambiar. Aunque no lucirás el nuevo capó de fibra de carbono (la primera vez que Land Rover recurre a la fibra de carbono en producción). Los paragolpes también son nuevos, siendo el delantero un diseño que además, pretende mejorar la refrigeración tanto de motor como de frenos. Un punto especialmente importante en un aparato que esconde un V8 de cinco litros sobrealimentado con 575 CV y 700 Nm, encargado de mover un peso anunciado de 2.310 kg. Un peso que luego hay que detener una vez lanzado…

Detalle del capó delantero del Range Rover Sport SVR

2.300 kg que aceleran de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, llegando a los 285 km/h. Por eso, además de mejorar la refrigeración se ha revisado por completo el equipo de frenada. Land Rover dice haber realizado cambios en el chasis y en las suspensiones para mejorar el paso por curva, haciendo más eficaz el funcionamiento del sistema neumático de altura regulable.

A velocidad constante, siempre por encima de los 105 km/h, la altura se reduce en 15 milímetros reduciendo la resistencia al avance un 2% (y el consumo en similar proporción). Pero la suspensión neumática no solo se emplea para mejorar el comportamiento, se aprovecha para otra serie de cosas. Por ejemplo, ofrece la función ‘Access height’, bajando la altura de la carrocería 50 milímetros para simplificar el acceso al habitáculo. Esa altura se mantendrá siempre que no se superen los 40 km/h para, por ejemplo, circular por garajes de techo bajo. Otra de las funciones de la suspensión neumática es poder bajar la parte trasera 60 milímetros para facilitar la carga, o subir hasta 90 milímetros para que sea más sencillo enganchar un remolque.

Asientos delanteros del Range Rover Sport SVR

Donde no se ha perdido la clase típica inglesa, es en el mencionado habitáculo. Monta asientos más racing como cabe esperar (ahí tienes las fotos), pero se acompañan con estriberas con el logo ‘SVR’ (iluminadas), pedalier metálico y diversos detalles específicos. Por cierto, esos asientos llevan refuerzos para mayor comodidad, están climatizados y ahorran 30 kilos de peso.

Estúpido. Totalmente. Un coche ‘deportivo’, con una altura de 1.803 milímetros, 2.310 kilos de peso, 575 CV y un precio de 151.400 euros. Aunque debo decir, ¿para cuando una hay una unidad de prensa disponible?

Fotos del Range Rover Sport SVR

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