BMW M3 CS

Todos sabemos que el BMW M3 ya no es lo que era. La evolución ha terminado mutando un concepto de ‘coche de homologación’, a berlina de lujo de altísimas prestaciones. Es más grande, más potente, más pesado; más todo. Pero, por mucho que algunos se empeñen, el BMW M3 ya no es un auténtico deportivo.

Básicamente, es un cambio generalizado en casi cualquier versión deportiva. El Mitsubishi Lancer EVO, por ejemplo, nació como un coche de rallye adaptado a duras penas, muriendo como una versión muy deportiva, pero lejos de su radical origen. El nuevo Ford Focus RS puede servir igualmente de ejemplo, tomando como referencia los RS Cosworth, mucho más radicales en todos los sentidos.

BMW M3 CS visto desde atrás

Pocos coches son pasionales, tan viscerales como aquellas versiones de homologación. La evolución en los procesos de fabricación, el rápido desarrollo de la electrónica y unos neumáticos que cada día son mejores, no sólo ha servido para aumentar de forma exponencial la seguridad de cada uno de los modelos que se vende actualmente. También ha terminado por alejar las sensaciones.

Alejar las sensaciones, que no las prestaciones. Además, los fabricantes, con BMW a la cabeza, no quieren dejar escapar la oportunidad de mantener esa imagen de firma prestacional, lanzando versiones todavía más potentes y de paso, seguir ofreciendo esas sensaciones que cada día parecen estar más lejos. Actualmente, para poder sentir que realmente vamos rápido, se hace necesario ir muy, muy a saco.

BMW M3 CS derrapando

BMW lo sabe, por eso dejan cierta manga ancha a sus ingenieros para desarrollar variantes que vayan en esa dirección, en busca de las sensaciones. Bueno, realmente esa suerte recae sobre los integrantes de BMW M, de donde salen coches como nuestro protagonista, el BMW M3 CS. La versión más potente del M3, que también rebaja su peso y llega a producción en tirada limitada de 1.200 unidades.

Dentro del segmento de los sedanes deportivos y alto estanding, el M3 es uno de los referentes. Ofrecer una versión más potente rápida sólo puede mejorar lo ya ofrecido. Pero el BMW M3 CS va un poco más allá, se trata de un M3 al que se ha potenciado la deportividad en ciertos apartados, siempre teniendo en cuenta en cuenta el actual planteamiento del modelo, No tiene nada que ver como modelos como el M3 e46 CSL o M3 e30 Cecotto. Estos si eran radicales, en M3 CS es sólo ‘más duro’.

BMW M3 CS en circuito

Mucho simplificar con esa expresión. Decir ‘más duro’ no alcanza ni la mitad de lo que realmente esconde este coche, pero sí que ofrece una idea. De entrada, anuncia 460 CV (10 más que un M3 Competition Package), el par llega a 600 Nm (50 adicionales) y el peso se reduce en 50 kilos. Vale, no son cambios espectaculares, pero llegan acompañados de otros tantos más.

Estéticamente cuesta diferenciarlo de un M3 ‘normal’, pero el paragolpes delantero recibe un labio inferior para mejorar el comportamiento aerodinámico. El difusor trasero cambia ligeramente para que, trabajando junto al nuevo labio delantero y al pequeño spoiler en la tapa del maletero (alerón Gurney también se le llama), mejora el apoyo aerodinámico y por ende, la adherencia. Todo ello fabricado en CFRP, especialidad de BMW, al igual que el techo y el capó.

Llantas del BMW M3 CS

Otro cambio específico del BMW M3 CS radica en la adopción de unas llantas ‘diseño DTM’ más ligeras, pero en las mismas medidas. Sus radios son extremadamente finos, dejando ver descaradamente los espectaculares frenos de carbono y cerámica. Los discos son tan grandes, que las pinzas de cuatro pistones delante y dos detrás, quedan un poco en entredicho y parecen incluso pequeñas.

BMW ha optado en ese M3 CS por dotar al habitáculo de un aire especial, a base de alcántara, cuero bitono y pequeños detalles adicionales. El resto, siempre comparado con un M3 ‘estándar’, se mantiene intacto. Sólo destacan las iniciales CS perforadas en el tapizado del salpicadero.

Salpicadero BMW M3 CS

No hay cambios reseñables tampoco bajo el capó, más allá del aumento de potencia mencionado. Sigue estando en su lugar el seis cilindros en línea TwinPower Turbo pero con 460 CV y 600 Nm. Completa el 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y tiene el límite, marcado por electrónica, en los 280 km/h. Únicamente, siguiendo las tendencias, sólo podrá equipar el cambio de doble embrague ‘M DCT’.

Los pedidos se abrirán en enero de 2018 y la producción comenzará en marzo.

Fotos del BMW M3 CS

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